Han pasado 8713 días

sábado, 16. noviembre 2002

16/11/02 22:36


paddy



Se puso la camisa nueva y se fue por Merrion Square hasta el 84 de Lower Camden St. Llamó a la puerta. Lena le pidió que pasara, pero prefirió esperar en la calle fumando un cigarro. El abuelo Paddy forcejeaba con la puerta del garaje porque llegaba tarde a su cita con la cerveza negra y se quejaba de la eterna humedad de esta tierra.

Fueron paseando hasta el puente de O?Connel. Comenzó a llover.

Todo había terminado, pero estuvieron hablando como si nada ocurriera. Él del trabajo que comenzaba unos días después en Barcelona. Ella de que Mike le había prometido un viaje a Las Vegas en primavera. Un autobús pasó sobre un charco. El abuelo Paddy iba ya por la tercera pinta y relataba a un alemán la expulsión de los vikingos de la entrada del río Liffey. Él pensaba en los buenos momentos junto a Sally. Ella sólo pensaba en Mike.

En el hall del hotel, la última vez que se vieron, intentó decir algo que diera sentido a aquel vacío. Sally le hizo un gesto de silencio y dio media vuelta ágil que hizo girar su pelo rojo como una pesada cortina.

Salió en busca del abuelo Paddy y juntos se bebieron toda aquella atmósfera. "Tranquilo", le dijo, "no es que no sea una mujer para ti, no lo es para nadie, hijo. Mi difunta Marie era igual, también tenía un tubérculo por corazón".


Escrito por txema

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jueves, 14. noviembre 2002

14/11/02 18:29


quevedo



Hoy pensaba en Quevedo. Y en el hecho, tan extraño para nosotros, pero habitual en su época, de que no publicara sus obras poéticas; al igual que Góngora, su enemigo. Le dedicó numerosas sátiras personales y, de ellas, siempre hubo una que me llamó la atención por su crueldad. Ambos escribían como dioses, pero se los llevaban los demonios:

EPITAFIO AL MESMO

Este que, en negra tumba, rodeado de luces, yace muerto y condenado, vendió el alma y el cuerpo por dinero, y aun muerto es garitero; y allí donde le veis, está sin muelas, pidiendo que le saquen de las velas.

Ordenado de quínolas estaba, pues desde prima a nona las rezaba; sacerdote de Venus y de Baco, caca en los versos y en garito Caco. La sotana traía por sota, más que no por clerecía.

Hombre en quien la limpieza fue tan poca (no tocando a su cepa*), que nunca, que yo sepa, se le cayó la mierda de la boca. Éste a la jerigonza quitó el nombre, pues después que escribió cíclopemente, la llama jerigóngora la gente. Clérigo, al fin, de devoción tan brava, que, en lugar de rezar, brujuleaba**; tan hecho al tablarejo*** el mentecato, que hasta su salvación metió a barato.

Vivió en la ley del juego, y murió en la del naipe, loco y ciego; y porque su talento conociesen, en lugar de mandar que se dijesen por él misas rezadas, mandó que le dijesen las trocadas****. Y si estuviera en penas, imagino, de su tahúr infame desatino, si se lo preguntaran, que deseara más que le sacaran, cargado de tizones y cadenas, del naipe, que de penas. Fuese con Satanás, culto y pelado: ¡Mirad si Satanás es desdichado!


*raíz y principio de alguna cosa; aquí, del linaje. **de"brujulear", en el juego de naipes, descubrir poco a poco las cartas para conocer por las rayas o pintas de qué palo son. ***el señor de la casa que da naipes y dados y lo demás; cosa defendida por las leyes, pero mal castigada (Covarrubias) ****probablemente habrá que leer "trucadas", de "trucar": hacer el primer envite en el juego de naipes, que llaman el truque, y entonces se ganan o se pierden tres piedras.

Francisco de Quevedo.Poesía original completa. Edición y notas de José Manuel Blecua


Escrito por txema

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