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martes, 2. abril 2002

2/4/02 17:06


Bla, bla, bla


una de las muchas teorias...
Escrito por txema

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2/4/02 11:11


Mohammed


Mohammed Abdel-Raouf Arafat al Qudwa al-Hussein nació en 1929 en El Cairo, aunque otros datos hablan de que podría haber venido al mundo en Jerusalén o Gaza. Participó en la primera guerra árabe israelí y creó diversas organizaciones hasta fundar en 1959 Al Fatah, una organización nacionalista de carácter laico que pretendía crear un estado democrático en Palestina. En 1968 se convierte en líder de la Organización para Liberación de Palestina.

Yaser Arafat es el líder indiscutible del movimiento nacional palestino desde finales de los 60. Su imagen siempre estará unida al uniforme militar, la Kufia y el rostro sonriente de quien huyendo de un país a otro mantiene firme la esperanza de un futuro en paz en Palestina.

La vida de Yaser Arafat no ha sido fácil a lo largo de todos estos años. La lucha armada contra Israel y las sangrientas luchas intestinas en el movimiento palestino y árabe hicieron de él un personaje temido. Tras la implicación de la OLP en numerosas acciones terroristas a lo largo de los años, Arafat se fue distanciando de los procedimientos violentos para conseguir sus objetivos y tomó el convencimiento de que el Estado de Israel no podría ser destruido.

Su figura como líder creíble a ojos de Occidente cayó en picado durante la Guerra del Golfo, cuando apoyó a Irak, frente a los Estados Unidos y la mayoría de países árabes, pero volvió a ser apreciado al reconocer el Estado de Israel en 1990 y en 1993 firmó los Acuerdos de Oslo por los que se creaba la Autoridad Nacional Palestina que preside desde 1996.

Una imagen impensable de Yaser Arafat que había sido considerado uno de los terroristas más peligrosos del mundo fue la de verle recoger el Premio Nobel de la Paz en 1993 junto a su ancestral enemigo Isaac Rabin.

Yaser Arafat ha sabido mantenerse como cabeza visible de un conglomerado de organizaciones dentro de la OLP que en su mayoría no acatan los acuerdos de 1993. A pesar de ser fuertemente contestado tanto dentro de la OLP como por otros grupos como Hamas o la Yihad Islámica, sigue siendo el único interlocutor válido reconocido por la comunidad internacional.

Su cambio de actitud le llevó a ser el líder mundial que más veces visitó la CasaBlanca durante el mandato de Bill Clinton. Su presencia en los medios de comunicación condenando el terrorismo y apostando por el diálogo entre las partes, sirve como contrapunto de las acciones propiciadas por grupos extremistas.

Esta postura de moderación y de renuncia a la violencia le ha llevado, con ocasión del atentado en Nueva York y Washington, no sólo a condenar la masacre sino a llevar a cabo acciones simbólicas como donar sangre para las víctimas. Mientras en la calle, muchos palestinos festejaban el atentado.

Antonio Molina {Telépolis}


Escrito por txema

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