Han pasado 8720 días
3/6/02 11:38
abuelo
Yo no conocí a mis abuelos. A los hombres, quiero decir. De uno, que era vividor, bebedor y simpático hablaré otro día. Del otro, que se llamó José, hablaré ahora. Es una deuda que tengo y quiero saldar, un asunto entre los dos. Sé, porque me lo han dicho, incluso personas que no me conocían, que nos parecemos como dos gotas de agua y, también, que era un hombre peculiar, sensible y con dos características muy apreciadas entre sus vecinos: Curar animales y hablar con los muertos. Si enfermaba un caballo o un cerdo le llamaban para que recuperara la salud y, de paso, se informaban de cómo les iba a los familiares en el más allá. Él miraba el ojo de la bestia, acariciaba su cabeza, la tocaba como si fuera un recién nacido y sabía qué mal le afligía. De los otros, de los muertos, no necesitaba mayor contacto. Simplemente hablaban con él y le contaban sus preocupaciones.
Asumo el riesgo de escribir estas cosas. Puede que a muchos le resulte extraño o increíble, puede causar miedo o risa. Pero lo sé porque él me lo contó, porque hasta un día, no recuerdo la fecha exacta en que se lo pedí, mi abuelo José permaneció a mi lado. Venía de noche, cuando todos dormían, y se sentaba en una silla a los pies de mi cama. Permanecía allí mirándome, con sus manos de dedos largos y duros sobre las rodillas, con su camisa de cuello gastado por el roce de la piel, con su chaqueta marrón y la barba blanca de varios días. Lo hizo durante años hasta que le pedí que no volviera más, que descansara. Se levantó, me acarició la frente y se fue echando un último vistazo a la habitación, tocando los muebles, la ropa, las paredes, rozando las cortinas con las yemas de los dedos. Se llevó en el corazón algo de todo lo que allí había y yo me sentí extrañamente feliz por haberle liberado, por convencerle de seguir su propio camino.
Otro día contaré algunas cosas que me dijo.

Escrito por txema
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2/6/02 0:18
poner límites
Odiar es una feo verbo. Anti es un prefijo cargado de odio, es su hijo sustantivo. Nunca los usaré aunque, claro, siempre existen excepciones. No es éste el caso.
Sólo pretendo decir que no creo que una lengua sea el fundamento de una nación, aunque no quiero hablar de idiomas. Sólo anotar, sin odios y sin "antis", que no hay fronteras para la literatura. Shakespeare se inspira en italianos, daneses y griegos; que no hay corsés para la música, que lo mejor de la española del XVIII lo compusieron Scarlatti y Bocherini; que no es verdad que no se pueden entender las cosas escritas en otras lenguas, que no es cierto que lo nuestro sea lo mejor, que todo se mezcla y se enriquece.
Sería tan larga la lista...Poner límites fronterizos, raciales, nacionales. Odio a quienes lo hacen, estoy en su contra. Pero nunca usaré estas palabras
Escrito por txema
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