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30/7/02 18:04
feliz
Decía que sólo lo escrito ocurre y pidió una historia con final feliz.
No con fin medio feliz, ni última palabra incierta. Feliz a secas como el primer segundo del primer amor, como el brillo de la luz en el andén cuando vuelve.
Feliz sin fisuras, feliz redondo, feliz completo, feliz pronunciado, feliz de feliz. Y no sólo feliz, sino final. Luego principio. Feliz de rayo, feliz de átomo, feliz de triste.
No cómo empieza. Ni cómo sigue. Ni cómo termina. Sólo que concluye feliz. Como si existiera, como si fuera, como si creyera.
No cómo se da la inocencia, sino cómo se adquiere.
Igual a un final sin comienzo en un punto, sin fin en otro, quería el lugar exacto donde el camino es feliz, donde la línea se detiene, se curva, se cierra sobre sus extremos y gira.
Me pidió un final feliz para tenerlo.
Me pidió el momento del contacto de las manos, la pupila encendida de la niña, el polvo de la mariposa, el sonido de la cremallera del cielo, el tacto de la piel; aquella vez.
Me pidió la huella del extranjero de traje blanco, el temblor de un rayo catódico, el murmullo de una arteria. Me pidió cosas que son sin ser.
El nacimiento de una palabra.
Parar el tiempo si existiera. Mover la tierra hacia otro lado. Querer y ser.
Feliz de ser feliz siendo feliz. Feliz eterno. Feliz fugaz. Feliz de final feliz.
Está escrito.
Ocurre.
Fin Feliz.

Escrito por txema
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30/7/02 2:12
warsaw hotel
Al borde de la pista de aterrizaje comenzaba el denso manto de nieve que mostraba el perfil desdibujado de Varsovia. Alfonso estaba nervioso. Me había apuntado al viaje a última hora y sin previo aviso para comprobar por qué le gustaba tanto Polonia mientras las ventas de la fábrica caían año a año. Además, no era un mercado de interés prioritario. Salvo para él y, desde aquel momento, para mi. Su rostro, al verme llegar al aeropuerto, se contrajo, primero, con expresión de sorpresa y de mal disimulada decepción poco después. Corté en seco cualquier intento de explicación y acató, porque no le quedaba otro remedio, una etérea argumentación sobre mi deseo de conocer en persona a Jaroslaw, el responsable de la distribución en aquel país.
En la terminal nos esperaban a los dos. Jaroslaw sabía de mi llegada porque le llamé una hora antes del embarque en Madrid, le dije que esperaba recibir "exactamente" el mismo trato que Alfonso. También le mostré un enfado fingido por lo mal que iban las ventas y le pedí que a mi llegada me expusiera un detallado plan de cuáles eran sus proyectos a medio plazo. Oí como tosía. Me preguntó si llevaba ropa de abrigo.
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Escrito por txema
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