Han pasado 8715 días
7/10/02 2:32
agridulce
Aquella noche, tras meses de intentos y de fracasos, el estudiante abrió el armario del cuarto de baño. Acababa de llegar, después de tomar un café en casa de Cristina. Cogió una cuchilla de afeitar y salió a la calle.
Recorrió el mismo camino en dirección contraria y se encontró, bajo la lluvia, ante el portal de la casa donde vivía la mujer a la que amaba, la que se resistía a corresponderle y que poco antes, mientras le llenaba la taza, le había hablado de otro.
Extrajo la cuchilla del envoltorio de papel y situó uno de los extremos del filo cortante sobre el lóbulo de su oreja derecha. Apretó y la deslizó con fuerza hasta llegar a la boca. El metal trazó a su paso una efímera línea blanca por la que comenzó a brotar sangre. Arrojó la cuchilla a la papelera. Esperó unos minutos. Mientras, su rostro, su camisa, sus encías, sus dedos, se iban cubriendo por aquella sustancia mezclada con lágrimas de desamor y agua tibia de una nube distante.
Pulsó el botón. Cristina tardó en abrir. Estaba dormida. Él adoptó aire de serenidad y le pidió disculpas por la molestia. Le contó que antes, al salir, fue a dar un paseo por el parque cercano y salió a su paso un atracador armado con un trozo de cristal.
Cristina le quitó la ropa, le curó la herida, le acarició la cabeza y aquella noche, por primera vez, se entregó a él.
A Michel de Ghelderode.
Escrito por txema
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4/10/02 13:22
la hora de los inocentes
Profeso una especial debilidad por Hans Magnus Enzensberger desde que leí El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti. Encontré en ese libro muchos mimbres con los que alimentar mi ya grande simpatía hacia los anarquistas y mis recelos hacia el comunismo.
Ensensberger escribió en 1993 un ensayo que fue publicado en España con el título de Perspectivas de guerra civil. Un texto corto que me llamó la atención en su día y que he releído ahora que la historia ha cambiado. De él entresaco algunos fragmentos que adquieren, con los años, otro significado:
También explica con claridad a qué se reduce el tópico de la división entre ricos y pobres, norte y sur...cada uno puede emplear el que más le convenza. Enzensberger habla aquí de África, pero apliquemos el razonamiento, años después, y como ejemplo, a Argentina:
Finalmente, voy a destacar un párrafo sobre el que he dado muchas vueltas, como sobre una compleja paradoja que, en el fondo, no es tal. Ya recuerda el ensayista alemán que desde que Kurt Gödel demostrara en 1932 que es imposible separar las matemáticas de la contradicción es una irresponsabilidad intentar plantear axiomas de "onmipotencia moral". El párrafo que sigue me impresiona cada vez que lo leo:
Escrito por txema
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